Agresión en el autobús

{"date": "jue 14 octubre 2010",

"category": "Sociedad",
"tags": ["Málaga", "agresión"]}

Lo que me he presenciado hoy no lo había presenciado nunca.

Esta tarde a eso de las 18.40h he cogido el autobús para ir al centro, ya que había quedado con la gente de guifi.net en La Casa Invisible. Me puse al final del autobús en la esquina derecha.

Unas paradas después, se suben dos, que parecían sacados de Generación Ni-Ni (ni estudian ni trabajan). Se sientan en los asientos que van al contrario dos filas delante mía y por lo tanto quedamos cara a cara.

Él, con un piercing en la ceja derecha de donde salían dos puntas y otro debajo de la boca a la izquierda (sería para compensar el peso) y un flequillo que le recae de izquierda a derecha. Le echo máximo 17 años.
Ella, con un peinado "sofisticado", emperifollá de maquillaje y con unos aros como pendientes que parecían hula hoops. No más de 15 años.

Estaba todavía fijándome en sus aros cuando ella le dice a él: "no, no...".
Él coge de repente y da un puñetazo al asiento, se levanta y va enzarpao camino del conductor.
Se para en mitad del autobús y atención: ¡¡¡se lía a puñetazos limpios en la cara con uno de los del autobús!!!

Tardamos en reaccionar (yo más, si se puede decir). Mi mente trataba de buscar una explicación a tanto surrealismo.
Alrededor sólo había señoras mayores que empezaron a decirle que lo dejara en paz.
Ya nos avalanchamos 2 o 3 varones sobre él para intentar separarlos.
El otro intentaba defenderse como podía, pero sin pegarle...

Yo cuando llegué hasta ellos, ayudé a quitarle la mano de la garganta. Lo tenía agarrado fuertemente de la nuez como si fuera una manzana. Una cosa a-lu-ci-nan-te.
Los separamos, el ni-ni hizo más fuerza y alcanzó a darle otro castañazo en el ojo.

Y todo esto sucedió rapidísimo. El autobús seguía en la parada, ni se había movido, así que el conductor abrió la puerta más cercana y echamos al niñato.
La ni-ni gritó "abre que me tengo que bajar aquí" y le abrieron, así que se bajaron los dos.

El hombre también estaba que no se lo creía. Era oscuro de piel, pero no negro. Yo diría que indio. Y también joven, unos 25 años.
El ni-ni hijo de puta le había dejado el ojo morado en menos de ¿15? ¿20 segundos?
Le temblaban las manos y estaba callado mirando al otro por la ventanilla...

Arrancó el autobús.

Me acerqué a él y le dije que tenía que denunciarlo. Le dije que si quería podía ir con él a la comisaría y dar mi declaración como testigo.
No entendí lo que me dijo exactamente: que si "no era español" o "no entendía español".
Pensé que igual no tenía papeles y no se le pasaba por la cabeza hacerlo así que no insistí.

Me alejé un poco, sin saber qué decir, pero me quedé cerca. Ahora vi que en el autobús había una mochila con el logotipo de una empresa y otra bolsa negra grande como de materiales. Por las pintas, el hombre probablemente sería un técnico y vendría de trabajar.

Y las señoras mayores, vaya tela...

Una primero dijo que el motivo de tal acto había sido que al pasar, el ni-ni ya le había dicho ¿qué miras? porque seguramente habría mirado los aros de su novia (no era para menos). Un clásico.

Luego le soltaron perlas como...

  • "No te enrites muchacho, que ya se ha ido."
  • "Dos no se pelean si uno no quiere."

Y otra llegó a decir:

  • "Pues mira que este muchacho no parece de una banda latina ni nada de eso."

Con dos cojones. ¿Qué van a decir? Pues lo que ven en la PUTA TELEVISIÓN.

Al rato, otro hombre que había enfrente (parece que venía con él), que también había ayudado a separarlos me dijo que el indio hablaba inglés y francés pero que no hablaba español, y que ya en la parada habían estado diciéndoles cosas.

Al final todo termina con que:

  • El cani se va de rositas sin que apenas le toquen.
  • El indio sin culpa ninguna, con un ojo morado.

A mí me ha dejado impactado un buen rato de la tarde. También me ha dejado lleno de impotencia.
De saber cómo iba a acabar la cosa le hubiera puesto la cara bonita yo a él, sin descartar que yo también habría recibido (no soy superman). A la novia también le habría dicho un par de cosas del sinvergüenza de su novio.

No se me ocurrió ni haberle dejado un papel con mi número al hombre por si cuando se le fuera el susto decidía ir a denunciarlo.
Ha pasado todo muy rápido.

Asco de gente. ¿Quién sobra aquí, el indio o el cani?

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